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**VELÁZQUEZ. El príncipe Baltasar Carlos a caballo. El Niño de Vallecas o Francisco Lezcano.

                     I. IDENTIFICACIÓNY DESCRIPCIÓN 
                               Uno de los géneros pictóricos en los que Velázquez nos dejó más cuadros fueron los retratos , la mayor parte de ellos oficiales. 
              En este caso se trata de un retrato   de tipo ecuestre que iba a colocarse entre los de sus padres Felipe IV e Isabel de Borbón en el Salón del Buen Retiro  encima de una puerta lo que explica el punto de  de vista desde abajo  y la impresión de que va a saltar por encima de nosotros.  
           El retrato ecuestre tiene su origen en el clasicismo ( Marco Aurelio) , luego en el Renacimiento  ( Carlos V en Mulhberg ) y  posteriormente en el Barroco. Es un tipo de retrato reservado para la exaltación o símbolo de poder. 
       
                  Esta realizado con la técnica de óleo sobre lienzo, con un formato grande  de 209 x 173 cm . Se fecha  en  1635.   Pertenece al estilo Barroco y se puede observar en el Museo del Prado.
                                      
   En primer plano  casi ocupando el lienzo y siendo el CENTRO DE LA COMPOSICIÓN el príncipe  montado en su caballo a  corveta, que está enmarcado  por el fondo del paisaje de la sierra madrileña.   . Se muestra erguido  y  lleva banda , una pequeña espada y bastón de mando de general como símbolos de autoridad significando la continuidad dinástica y su compromiso con la defensa de la monarquía.  
              En segundo plano enmarcando el retrato y con valor por sí mismo encontramos  el  paisaje.   Estaríamos  en los comienzos de primavera  y en él vemos una línea de color verde y al fondo una línea de colores plateados y azulados con algunos picos aún nevados. 

II. ANÁLISIS.
             -  Desde el punto de vista compositivo  es un cuadro barroco dominado por las diagonales , excepto el cuerpo del Príncipe .    El caballo forma una gran diagonal  incluyendo sus crines en " movimiento "   Esta composición crea un ritmo de avance  hacia el espectador. 

              Pero existen otras diagonales en el paisaje.. , en el verde del campo  , en la sierra de color plateado que nos  conduce la mirada.

                Así mismo como pintor barroco concede una gran importancia  a la luz cuyas cambios  o gradaciones son muy leves . Lejos está el contraste entre luces y sombras del tenebrismo

              Junto a la composición barroca destaca el el tratamiento de las figuras en especial el retrato del príncipe  y la composición del paisaje 
        En el retrato destaca la   representación psicológica y humana del retratado    en el que refleja la cercanía y capacidad de Velázquez para  representar a los niños  e incluso bufones .
        














             Se centra sobre todo en la cara con  color pálido y blanquecino  resaltado por el sombrero negro  Y EL FOCO DE LUZ QUE HACE DESTACAR  SU  MIRADA penetrante       
                             En el resto dominan los colores cálidos dorados.  .  En este conjunto  la pincelada es suelta y como es habitual en Velázquez aparece la maestría  en conseguir calidades matéricas de los objetos ya sean telas, metal , cuero.....
            
         Si la sensación del príncipe es de ligereza , el caballo  da la impresión de gran volumen o masa. Algunos consideran que su vientre  es desproporcionado pero hay que tener en cuenta  la perspectiva o punto de vista desde la que está tomada.  La cabeza del caballo está representada con gran habilitad y si se puede decir delicadeza. 
                      
                   Una  gran aportación de Velázquez es la forma de concebir el paisaje : en la parte inferior varias bandas diagonales marrones y verdes ( en las que se observa la vegetación) , otras más claras;  y en  el fondo la sierra de Madrid construido con colores  fríos azulados  y plateados que crean el efecto de profundidad  y  un movimiento óptico en dirección opuesta a la del caballo que dinamiza la representación. 

             El cielo   es vaporoso, con nubes traslúcidas que  permiten entrever,  contrastando con  franjas difusas de azul. 


 III.   COMENTARIO        
     Este cuadro es realizado después de su primer  viaje a Italia con la que comienza su segunda etapa en la Corte:  Su viaje a  Italia le permite profundizar en el conocimiento de los grandes maestros italianos
   Durante su estancia  realiza LA FRAGUA DE VULCANO   Al regresar a Madrid  se observa una evolución: su pincelada es más suelta , con menos materia, ; los colores se aclaran- más vivos y alegres-, presenta ya maestría en el tratamiento de la luz y el color  consiguiendo mediante la perspectiva aérea la profundidad  

    Obras de esta etapa son  los retratos ecuestres del rey y la reina , el conde-duque de Olivares  y de bufones como el Niño de Vallecas o Calabacillas.
LA REINA ISABEL  ( 1630-1640) . Museo del Prado. ( ver el " arrepentimiento" en la pezuña del caballo)
                
                  FRANCISCO LEZCANO ( EL NIÑO DE VALLECAS)
        Fue realizado entre 1635 y 1645 , siendo un óleo sobre lienzo de un formato de 107 x 83 cm. Se ubica en el Museo del Prado.  

         Se le define como parte del nutrido grupo de bufones  y personajes  con discapacidad que poblaban la corte española desde el siglo XVI  y que con sus discapacidades físicas y/o  mentales  con  sus golpes de ingenio y sus desgracias entretenían los ocios de una sociedad convencida de que cada individuo desempeñaba un papel concreto en el mundo .   Su residencia en la corte les permitió vivir mejor que aquellos que estaban fuera de ella.

         El protagonista   es Francisco Lezcano que  por su origen solían apodarle como el Vizcaino. El mote de Niño de Vallecas se añadió medio siglo después de pintado el lienzo.

                Aparece   documentado   al servicio del príncipe Baltasar Carlos en 1634  y murió en 1649 , es decir, tres años después de la muerte del príncipe en 1646..

     Velázquez sitúa al protagonista   debajo  de un  abrigo rocoso   quizá para protegerse del tiempo inclemente como se adivina por la escasa luz procedente del  exterior.  El paisaje recuerda de nuevo a la sierra madrileña pero con tonos apagados.

         Se encuentra sentado sobre una roca o tronco, cubierto/a por una tela azulada,  con  una pierna  extendida  en escorzo hacia el espectador que muestra su deformidad y en la otra bajada las calzas..  Al elevarse sobre la roca  permite ser contemplado desde un punto de vista bajo y así  “ elevar su figura “  para humanizar al personaje paliando o evitando el efecto del enanismo.

             Viste un tabardo verde ( indumentaria de cacería) algo desaliñado,  jubón  arrugado y  en su cuello una camisa blanca.   De las cortos brazos asoman una  manos regordetas   que sujetan un objeto que  puede ser : una baraja de naipes ( símbolo de ociosidad ), un chusco de pan, un casco de teja.

     Francisco Lezcano padecía acondroplasia,   que es un  trastorno  que causa enanismo y además la cabeza  de gran tamaño  que  cae hacia un lado, la cara abotargada, su boca entreabierta son rasgos de cretinismo oligofrénico.

        Sin embargo, Velázquez centra la luz sobre su cara y sus ojos que parecen dirigirse al espectador . Existe cierta tristeza en esos ojos y esa media sonrisa.  El pintor  humaniza y dignifica . ,

  El centro de la composición se podría situar en sus manos .  Por otra parte  una línea vertical que comienza en el rostro, desciende hasta las manos y termina en el escorzo de su  pie derecho , que evidencia su deformidad reforzada por la suela del calzado “de cojo”. Esta pierna es más corta que la otra, pero Velázquez lo  resuelve con  sensibilidad, las dos piernas en para- lelo hubieran mostrado la cojera en toda su dimensión. De nuevo humaniza al protagonista
              
          Mediante el claroscuro modela el volumen del cuerpo
   
    La gama de colores es poco  variada  destaca  el verde y en el exterior los plateados y grises .

Velázquere hace incidir la luz en lo que más quiere destacar  especialmente en la cara, pero también en las manos , el trozo descubierto de  su pierna derecha  y en la parte del jubón que sobresale por encima del tabardo.
       Aparte de la técnica en la composición en este cuadro se valoran la gran humanidad de Velázquez quien al retratar a un ser con evidentes deficiencias lo hace con tal dignidad que despierta la sensibilidad del espectador.


Bufón el Primo. Hacia 1645
óleo sobre lienzo, formato 106,5 x 81,5 
     "El retrato sedente, con las piernas hacia el espectador, subraya la baja estatura del personaje, cubierto con una indumentaria de rico cromatismo, en la que destacan los rojos y los verdes. Esa riqueza cromática, la soltura técnica, la ubicación del modelo en un espacio indeterminado, sus puños cerrados o la mirada directa e inquisitiva que dirige al espectador, convierte esta obra en uno de los retratos de Velázquez en los que se establece una relación más directa entre el modelo y el espectador."  Museo del Prado.

     El   Bufón Calabacillas( 1637-1639). Museo del Prado.
´óleo sobre lienzo , 106 x83 cm.

               Al parecer Calabazas era un nombre que se daba frecuentemente a bufones  significando falta de juicio . De este retrato se destaca el difuminado de su cara.



















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